Hacía 3 días que no comía nada. La comida es mi enemiga. La odio, y ella me odia. La actividad física se convirtió en mi única compañía y en mi mejor amiga. Pasaba todo el día ejercitándome de alguna manera; subiendo y bajando las escaleras, corriendo, saltando, haciendo abdominales en plena madrugada. Ocupaba mi tiempo en ejercitarme para estar linda, o al menos intentar.
Pero nada resulta. Sigo siendo gorda, asquerosa, inútil, estúpida. Me lo escribo cada día para recordarlo. En las muñecas, en el espejo, en papeles. Porque lo soy. Soy obesa. Estúpida. Inútil. No sirvo ni para ser una princesa.
El frío y los mareos se apoderan cada día un poco más de mí, me duele el estómago. Pero no le fallaré a Ana. Me ha prometido ser una princesa, y sé que lo seré, porque Ana también sufre y tampoco come. Y ella logró su sueño y ahora me ayuda a mí a cumplirlo.
Ana, mi fiel compañera, guíame, acompáñame. Dime qué debo hacer para dejar de ser una gorda inútil y ser como quiero ser. Reza por mí, Ana, así lograré salir de este infierno donde estoy viviendo.
Nada es tan rico como verse flaca. Prefiero tener llena el alma y ser una princesa, antes que tener lleno el estómago y ser una gorda. La comida es mi enemiga, lo que como me destruye.
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