Acá también estoy:

14 febrero, 2013

ganemos la pelea.

Escribirte se me hace difícil, mi gran luchador. ¿Cómo comenzar a escribir? ¿Qué decir? ¿Cómo decirlo? La hoja en blanco aterra, pero intentaré ser simple.
Tu frágil cuerpo lucha día a día por sonreír una vez más, por ver una vez más la luz del Sol. Tu cuerpo de cristal cada día se desvanece un poco más. Y eso no nos anima ni un poco, sabés? Porque te amamos y queremos verte bien. Porque sos el Sol que ilumina mis días y la más grande y poderosa estrella de todas mis noches. Con solo verte a los ojos, mi mundo cambia.
Apenas has comenzado a vivir y ya tenés obstáculos en el camino. Este obstáculo se llama Oligodendroglioma, un tumor cancerígeno. Y esta piedra en tu bello camino no te permite ser un humano feliz. Ni a vos ni a ninguno de los miembros de tu familia.

Sé cuánto sufrís. Sé que tenés miedo, sé que querés que todo termine rápido. Pero, mi gran luchador, nunca te olvides que nunca estás ni estarás solo en esta vida mientras yo esté vivo. Quedate más que tranquilo, todos estamos con vos. Estamos de manera incondicional, yo y muchísimas otras personas (si supieras cuántas, mi pequeño angelito...) y ninguno de nosotros nos vamos a mover hasta que te cures. Porque sé que existen los milagros y te garantizo que vos serás uno de ellos.
Quiero que sepas que tu lucha no cae en saco roto; tu lucha trae emoción, llanto, incertidumbre, ansiedad. Ganas de que las cosas sean diferentes. Poder llevarte a un cumpleaños, a una plaza, a un pelotero. Y no tener que encerrarme en una habitación de un hospital para entretenerte. Esto no es vida, campeón. Esto no es para vos.
Sabemos que te pueden operar, y es nuestra última esperanza. Ya me imagino al médico diciéndonos "La operación salió bien, pronto van a tener a su luchador en su casa, todo esto es un mal recuerdo". Aunque confío plenamente en la mano de tus médicos, también sé que todavía es demasiado temprano para cantar victoria.

Te veo dormido, sereno y tranquilo. Sos nuestro mejor ejemplo, porque es así como se debe estar. Tranquilo, esperando las buenas noticias.
No sé como cerrar estas pequeñas y profundas palabras, quizás hoy no es el momento de hacerlo. Pero quiero que sepas esto, mi pequeño, mi ángel, mi luchador incansable: No te caigas, aunque tus defensas quieran hacerlo. No te rindas, dale pelea a tu enfermedad. No le demuestres que te pueden ganar, sé guerrero, fuerte y luchador.
No te rindas, pequeño. No te rindas y viví. Porque todavía te faltan mil cosas por vivir, por sentir, por experimentar.
No te rindas, ganá la pelea, sé que podés. O mejor dicho, GANEMOS LA PELEA, juntos.


15 de Febrero - Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer Infantil.

No hay comentarios:

Publicar un comentario