Son noches como estas en las cuales yo no me voy a dormir sin antes escuchar una canción que nos recuerde. Aunque tampoco me iría sin tus besos, pero los kilómetros se nos burlan y no hay nada por hacer. Vos allá, yo acá, y ellos, los kilómetros, se nos ríen, casi a los gritos, porque hacen que nos perdamos, que estemos lejos... cuando buscamos encontrarnos, estar cerca. No hay remedio para el lado frío de mi cama, ese lado que tiene tu forma, tus ganas, mi deseo. Suelo consolarme mirando la brillante luna, reflejada en mi ventana, pensando que es la misma luna que te ilumina y me ilumina. Ella, sublime, protagonista, también tan lejana pero admirable y hermosa, me roba una insipiente sonrisa... me conforma, me reconforta. Y luego de eso dejo de mirarla, me doy vuelta, apago la luz de velador, y comienzo a contar lentamente los kilómetros que nos separan, exactamente esos que me ayudan a conciliar el sueño. Te confieso que más quisiera contar los lunares de tu cuerpo, tus poros, tus miedos, los míos... quisiera contarlos todos, y cuando termine, recomenzar una y otra vez... mimarlos, sonreírles, besarlos... pero, como sabemos, eso no es posible. Me duermo con esos malditos kilómetros en mi cabeza, y con estas ganas de vos. Me duermo con la idea de soñarte, de encontrarte en algún café o a la vuelta de una esquina cualquiera, como en esas películas de amor tan estúpidamente predecibles, pero que, desde que apareciste, no puedo dejar de mirar, de ver, de observar, de analizar. De pensarme ahí, con vos.
-"¡Los sueños, sueños son!"-me grita el lado frío de mi cama. Y ahí me hace pegar un salto a la realidad, se destruyen mis fantasías. Me levanto por la noche sin tener la mínima idea de qué hacer, abatido, pero con esperanzas vuelvo a mirar la ventana, a esa luna sola y lejana, pero esta vez no me devuelve su belleza; sólo me devuelve el reflejo de mi soledad. Y a la siguiente noche, todo se repite... una y otra vez, todo se repite.
¿Habrá manera de terminar con esta condena? ¿Habrá alguna mísera posibilidad de que, algún día, atravieses la ventana?
No hay comentarios:
Publicar un comentario