Tenerte lejos cuando más quiero tenerte cerca es una de las cosas que más odio de mí.
Tenerte lejos cada vez que quiero abrazarte es el peor castigo.
Tenerte lejos cada día que tengo ganas de salir con vos es lo más feo de todo.
Tenerte lejos. Eso ya es feo. Porque no quiero, no me gusta y hay veces que no lo aguanto.
Tenerte cerca. Para siempre. Eso sí sería una de las cosas más lindas que podrías hacer. O mejor dicho: Que podríamos hacer. Juntos.
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