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18 julio, 2013

Delirios sociales.

La sociedad de hoy en día es el escenario protagonista y causante principal de nuestros delirios, como la búsqueda de la belleza ideal, el constante adelgazamiento como sinónimo erróneo de perfección, la discriminación desmedida como símbolo de superioridad, el vivir en una vorágine constante, el sentirnos desilusionados por todo lo que hacemos porque siempre hay alguien que critica tu esfuerzos.
Voy a hablar un poco más en profundidad de cada uno de estos delirios:
  • La búsqueda de la belleza ideal: Desde tiempos inmemorables, diversas personas intentan buscar un significado de belleza que abarque el concepto que todas las personas tenemos de ella. Pero nadie lo encontró. Nadie logra encontrar una definición de la belleza porque es un concepto abstracto, tan grande y tan diverso como los seres humanos. Para mí algo es bello pero para otros no, y viceversa. Entonces, ¿por qué tenemos esa necesidad de buscar esa belleza ideal que nadie tiene? Amate y sentite bello por cómo querés ser, no por cómo te indiquen que tenés que ser. Eso va a atraer gente. Querete y sentite bello vos para que otros lo hagan.
  • El constante adelgazamiento como sinónimo erróneo de perfección: La anorexia es algo casi constante en los adolescentes. Y lamentablemente no digo "las", porque también existen hombres que sufren por su estética y elijen el no comer. Creer que ser flaco es sinónimo de ser lindo es algo que la sociedad quiere tatuar en las mentes más débiles, las de los niños y adolescentes, para que sean esclavos del capitalismo y los medios de comunicación. Ser flaco no te define como ser estético. Comé lo que quieras, no te guíes por un número para definir tu belleza y tu felicidad, no es necesario.
  • La discriminación desmedida como símbolo de superioridad: "el puto", "la torta", "la gorda esa", "el negro aquel", "esa, la de granos", "la inútil esa" y la lista sigue. ¿Quién sos para resaltar los defectos de otros? ¿Afrodita? ¿Dios? No. Sos un simple ser humano que también tiene defectos. Entonces, dejá en paz a la lesbiana o al gay, al asumido y al que no lo logró, al morocho, o a cualquier persona que, como vos, tiene defectos. Porque marcarle a otros lo que no tiene no te suma nada a vos.
  • La vorágine: Todo es ahora, ya, sin descanso. Ya, bajá de peso. Ya, asumite. Ya, cogé. Ya, cumplí, sé el hijo perfecto, la madre ideal, el amigo de oro. Ya, ya, ya. STOP. De esta me bajo. No es todo ya, todo es a su tiempo, porque las cosas, cuando se hacen sin su debido tiempo, salen mal. Y no quisiéramos que salgan mal cosas cruciales para nuestra vida. En conclusión, no te apures en hacer nada que vos no quieras o no puedas. En algún momento vas a poder hacerlo, aunque sea años después de todo tu grupo de amigos o de hasta la misma sociedad.
  • La desilusión ante la crítica: Como no somos perfectos para lo que la sociedad establece, nos desilusionamos. No somos flacos, no tenemos cutis perfecto, no sabemos 5 idiomas, no tenemos un doctorado en una carrera dificil, no tenemos la familia ideal, y muchos otros "no tenemos" que nos limitan a desilusionarnos y creer que somos unos idiotas que no podemos lograr nada. Y a la vez, de la mano, va la crítica. Propia y ajena. El criticarnos porque no sabemos hacer nada, porque no nos sale nada, porque somos unos pelotudos y porque no somos como aquel otro que la vida le sonríe y le sale todo maravilloso. Y por otro lado, la exigencia de otras personas, que esperan de nosotros mucho más de lo que podemos dar, mucho más allá de lo que hasta nosotros mismos quisiéramos poder ser. La exigencia de otros, mejores y más capaces, que destruye nuestra autoestima y nos vuelve a traer ese sentimiento de desilusión. Un círculo vicioso que puede terminarse sin tanta crítica a temas que no nos incumben y más atención a la vida de cada uno.

En fin, la sociedad nos brinda estos delirios sociales, entre muchos otros. 
Estos delirios que, como la misma palabra lo indica, son locuras, cosas que no existen y no existirán nunca. Obviamente locuras impuestas por nuestra mente, con la ayuda estelar de los medios, las otras personas, los ideales irreales de belleza y de calidad de vida, la exigencia desmedida y la comparación con el otro, generalmente en desventaja nuestra.

No dejes que tu mente se llene de estos delirios. Sonreí, hacele un lindo fuck you a todas estas ideas y viví la vida como vos creas que tenés que vivirla. Tu felicidad va a irradiar felicidad a otras personas y, ¿quién dice? Quizás sonriendo podamos cambiar el mundo.

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