Acá también estoy:

30 julio, 2013

Al otro lado del espejo.

Desde muy pequeño siempre me resultaron divertidos los espejos. Verte a vos mismo, saber cómo nos ve la gente, poder ver con detalle tus cosas lindas, tus cosas feas. El espejo nos muestra todo.

Pero cuando querés tocar lo que ves, te chocás con él y no podés acercarte más. El espejo nos limita. Ahora bien, ¿alguna vez se pusieron a pensar el por qué?
Desde una perspectiva más técnica, se sabe que un espejo es una superficie pulida en la que, al incidir la luz, se refleja lo que está frente a ella siguiendo las leyes de la reflexión. Pero para todo existe una perspectiva más mística.

El espejo nos protege de lo que nosotros no conocemos: el otro lado. Es el límite entre dos mundos; el que conocemos, el que transitamos y vamos a transitar siempre. Y el otro, el desconocido, el que hasta ahora nadie pudo pisar. El espejo es la frontera entre esos dos lugares.

¿Por qué no podemos pasar? ¿Qué hay al otro lado del espejo?
Allá, en el otro mundo, la vida debe ser oscura, fría, llena de injusticia, de dolor y de miedo. Entonces el espejo nos refleja a nosotros, pero en ese mundo; cómo seríamos nosotros a la hora de vivir allí. Pero no nos permite pasar y comprobarlo porque, justamente, no quiere que esa reflexión se convierta en una realidad. Solo él sabe por qué.


Pero, ¿y si somos nosotros quienes vivimos en un mundo oscuro, frío, injusto, doloroso y aterrador? ¿Quién nos asegura que el espejo refleja nuestro lado oscuro? Puede mostrarnos lo bien que estaríamos allá, sin prejuicios, ni corazones o almas rotas. Y tampoco nos da la posibilidad de vivirlo. Porque quizás nosotros somos la reflexión de quienes viven felices. Por eso existirían los monstruos internos de cada uno. Cuando nos miramos al espejo, nosotros somos los que nos sentimos horribles, los que queremos romper ese espejo y no volvernos a mirar nunca más. Pero, al otro lado, quizás la persona ama su figura y es nuestra antítesis.


Desde muy pequeño, me resultaron divertidos los espejos. Hoy me dan curiosidad. ¿De qué nos protege? ¿De quién nos esconde? ¿Quién anda por ahí, al otro lado del espejo?
Quizás algún día lo sepamos.

2 comentarios:

  1. Nuestro lado puede ser el lado horrible y desconocido para la persona del otro lado.
    Todo depende de que lado del espejo te pongas.

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    1. Es un tema lindo para analizar. Porque quizás hay otras personas del otro lado que también se plantean el por qué no pueden cruzar el espejo y si "allá" el mundo es igual que en el suyo, o mejor, o peor. Podés sacar mil ideas y cosas lindas, como decís vos, dependiendo de qué lado del espejo creés que estás. Gracias por leer! :)

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