Acá también estoy:

25 septiembre, 2017

Pero dale.

Escribo. Borro. Vuelvo a escribir y vuelvo a borrar. Nada me gusta. Nada me convence. Escribo que me duele el corazón. Lo borro porque no me duele en realidad. Me duele ahí, donde nadie puede decir exactamente qué es, si el alma, el corazón, el pecho, el vaya a saber uno qué cosa. Me duele. Me molesta. No me sale llorar y eso me molesta. Me desborda el cuerpo de angustia y no sé por dónde empezar. Me pasan tantas cosas y no puedo explicar(me) ni una. Pero dale, sonreí, si no sos feliz es porque no querés. Pero dale, tenés tantas cosas para estar bien y te detenés en lo que te pone mal. Pero dale, tenés que estar bien, pero dale.

No.
No quiero.

Sí quiero estar mejor, sí quiero reírme, sí quiero mirarme y ver más allá de lo que el espejo refleja. Quiero llorar, quiero reír, quiero putear, quiero sentir. Quiero tantas cosas que no tengo y tengo tantas cosas que no quiero que no sé por dónde empezar. No sé qué frente atacar. Qué causa atender. A qué monstruo invitar a conversar. Pero dale, vos tomás medicación, la estás tomando y no te hace nada, pero dale, sonreí, si no sos feliz es porque no querés. Pero dale, viví la vida, sos joven, tenés que estar bien. Pero dale, pero dale, pero dale.

No me apures.
No me obligues.
No me insistas.
No me preguntes.
No me quieras entender.
No me quieras explicar.

Yo sé qué tengo. O no. No sé, siento que no me conozco y que me conozco perfectamente. De eso se trata la depresión. De no saber y saber todo. De querer gritar y querer vivir en silencio. De necesitar lo que uno odia y odiar lo que uno necesita. Un montón de palabras sin sentido para unos y esa cosa tan fuerte para otros. Un café caliente, un cigarrillo, un libro, un corte en la muñeca, un papel mojado de lágrimas, un blog. Una persona. O varias. Preguntas sin respuestas. Preguntas que traen preguntas.

Me duele el corazón. O no. No sé qué me pasa pero sé que no lo quiero. Mi vida se trató siempre de cosas que no quiero. De cosas que me imponen por un Otro que necesita algo. Yo nunca necesité nada. Nunca necesité que me escuchen. Qué les importa. No tengo tiempo. No ves que estoy ocupado. Pero dale, vos sos fuerte, vos podés con todo. Si no sos feliz es porque vos querés. Pero dale, pendejo, sé feliz de una buena vez.

No.
No puedo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario