Acá también estoy:

15 octubre, 2017

Don't dream it's over.

Tengo un poquito de miedo. Todo es tan nuevo y tan excéntrico que hasta siento que tengo miedo de tocarlo. De tocarlo y romperlo, en vez de transformarlo. O transformarnos. Es todo tan nuevo que me cuesta entenderlo y, por eso, me quedo calladito en un rincón. Para no (hacerte) pasar vergüenza. La cuerda es larga y el tiempo infinito. Somos infinitos, como dice mi libro favorito. Pero no sé hasta dónde estoy dispuesto a caminar, con una pierna adelante de la otra, haciendo equilibrio. No sé cuál es mi límite. Cuál es mi punto de inflexión. No lo sé y eso me da un poquito de miedo. Miedo de perderte, de desilusionarte, de demostrar otra vez que no soy suficiente. Repetir el viejo cuento de no ser lo que estás buscando. Ese loop infernal, teñido de paranoias disfrazadas, ese viejo soneto que me irrita cuando empieza a sonar. No ser suficiente para alguien. No ser suficiente. No ser. No.

Tengo un poquito de miedo. Pero vos me susurrás que no, que no tenga miedo, que no sueñe que esto se termina, como dicen esos ochentosos que tanto te gustan. Me das seguridad, me das espacio, me das libertad. Y aunque a veces la mente va más rápido y, como catarata, caen las inseguridades, las angustias y los miedos, sé que no mentís. Tampoco miento yo, pero elijo creerte a vos por un ratito.

Tengo un poquito de miedo. Pero, como me dijiste mediante esa canción que no paro de escuchar: no dejemos que nos ganen.

Espero no ver nunca el final del camino viajando con vos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario