Acá también estoy:

09 mayo, 2014

Separación.

-No te soporto más, Alejandra. ¿Qué nos pasó este último tiempo? Vivimos discutiendo porque vivís irritada, no sos la mujer que conocí hace 5 años. Estás histérica, vueltera, sos insoportable.

-¿Ahora yo soy la insoportable? ¿Y vos? Todo el tiempo llegando de trabajar enojado, a los gritos, revoleando las cosas porque sí, puteando hasta al taxista que te trajo a casa, y todo el día tratando mal a la única que te banca, la única que te quiere aunque tengas los dientes amarillos de tanto fumar. Yo te quiero, pero vos estás cambiando. ¿Qué nos pasó? ¿Qué nos pasó, Esteban?

-Creo que lo mejor va a ser que nos separemos. No podemos seguir así, Alejandra. No podemos. Necesitamos un tiempo. No podemos seguir así... no, no podemos.

-Me parece que lo mejor será que nos separemos, sí. Es una buena idea. Lo nuestro no será estable por mucho más. No nos merecemos más. No somos los de antes. Nuestra llama se apagó, la magia se extinguió. Mejor será que nos separemos, sí, va a ser lo mejor.

-Esperá que me llaman al teléfono.

Mientras tanto, ella cocinaba algo rico para los dos.

-Esta noche no me voy a poder quedar, Alejandra, era ella otra vez. No me creyó lo del trabajo.
-Que sea la última vez. La próxima voy a tu casa y le cuento todo.
-Te prometo que es la última. Te prometo que me voy a separar. Te lo prometo. Te amo.

Se dieron un beso fugaz y él se fue, corriendo.

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