Acá también estoy:

09 mayo, 2014

"perdón y gracias"

El espejo tenía manchas pequeñas si lo mirabas con atención. No estaba completamente limpio, pero aún así podías verte a través de él. Se veía mi cabello alborotado, mis ojos ojerosos, mi nariz repingada, mi boca seca. Se veía perfectamente mi cuello pálido, mis clavículas pronunciadas. Mi panza apenas se lucía y mis piernas eran finas, peludas y temblorosas.

Me vestí. Lento, sintiendo la tela de la remera primero y la del pantalón después. Sentía como la suavidad del algodón bailaba sobre mis poros. Sentía como el pantalón caía lento, imparable, interminable sobre mis piernas delgadas. Me puse los zapatos de cuero, esos que se usaban sólo para las fiestas y no podían tocar el barro. Siempre me gustó cómo me quedaban.

El espejo tenía manchas pequeñas si lo mirabas con atención. Pero eso ya no importaba, ya era hora de salir. Ya se hacía tarde. Me tendría que haber vestido más rápido, o quizás haberme despertado antes, o no haber dormido. Me senté en el piso mirándome al espejo. Lucía mis manos venosas y pequeñas a contraluz, jugaba a dejar entrar a la luz por los espacios entre mis dedos y luego no dejaba que pasara. De repente me acosté en el piso y sentí la textura de la alfombra. A veces tan suave y a veces tan áspera. Tan impredecible. Me hacía acordar a alguien.

Era hora de salir afuera. No podía esperar más. Ya era la hora. Había que ir afuera.
Tomé un papel, escribí "perdón y gracias" y lo dejé caer en la alfombra.

Me vi al espejo por última vez. Ya no me preocuparían las manchas pequeñas del espejo ni cómo me apretaban los zapatos. Ya era la hora de salir afuera.
Abrí la puerta y grité. Grité muy fuerte, grité de emoción, de rabia, de alegría, de miedo. Grité.
Caminé al borde de la cornisa, esa cornisa donde de niño jugaba a que era doctor, donde lloré por mi primer amor, donde festejaba mis cumpleaños y siempre me sentaba a sacarme fotos con la torta de vainilla. Y ahora era muy tarde, esa cornisa sería testigo del final.

Perdón, y gracias.
Cerré los ojos.

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