Porque a veces no me alcanza con extrañarte, comienzo a lastimarme. Y no recurro a un filo o a una pastilla para lastimarme; voy más allá. Recurro a lastimar mi interior, eso que nadie ve y nadie puede preguntar "uh, te lastimaste, qué pasó?".
Tengo lastimado el corazón de todas las veces que el "no" estuvo adelante de mis proyectos. No podés, no te sale, no te quiere, no le importa que le hables, no quiere contarte su vida... y tantos otros rasguños al alma.
Me lastimo sin querer. Y no me puedo curar. O quizás sí pueda, pero no encuentro dónde ir. Nunca busco llamar la atención de nadie, pero esta vez sí. Quiero tu atención. Y no lo digo desde una perspectiva caprichosa. No es un juguete nuevo al cual voy a dejar debajo de la cama a los pocos días de tenerlo: Tu atención va más allá. Es algo que hoy necesito. Quizás es eso lo que busco para curar mis rasguños. Quizás tus palabras y tu aliento, el estar siempre, o al menos cuando yo te necesito, es lo que va a curarme.
No perdería nada intentándolo.
Quiero tu atención. Conocerte más, conocer tus defectos, tus virtudes, tus caprichos, tus manías.
Te quiero a vos. Me quiero con vos. Quiero pasar de ser "yo" a ser... "Nosotros".
No hay comentarios:
Publicar un comentario