Acá también estoy:

30 septiembre, 2013

"Nosotros".

Porque a veces no me alcanza con extrañarte, comienzo a lastimarme. Y no recurro a un filo o a una pastilla para lastimarme; voy más allá. Recurro a lastimar mi interior, eso que nadie ve y nadie puede preguntar "uh, te lastimaste, qué pasó?".
Tengo lastimado el corazón de todas las veces que el "no" estuvo adelante de mis proyectos. No podés, no te sale, no te quiere, no le importa que le hables, no quiere contarte su vida... y tantos otros rasguños al alma.
Me lastimo sin querer. Y no me puedo curar. O quizás sí pueda, pero no encuentro dónde ir. Nunca busco llamar la atención de nadie, pero esta vez sí. Quiero tu atención. Y no lo digo desde una perspectiva caprichosa. No es un juguete nuevo al cual voy a dejar debajo de la cama a los pocos días de tenerlo: Tu atención va más allá. Es algo que hoy necesito. Quizás es eso lo que busco para curar mis rasguños. Quizás tus palabras y tu aliento, el estar siempre, o al menos cuando yo te necesito, es lo que va a curarme.
No perdería nada intentándolo.

Quiero tu atención. Conocerte más, conocer tus defectos, tus virtudes, tus caprichos, tus manías.
Te quiero a vos. Me quiero con vos. Quiero pasar de ser "yo" a ser... "Nosotros".

28 septiembre, 2013

Me gustás así.

Me gustás así, con todos tus problemas me gustás así.
Me gustás así, tan imposible, tan lejano, tan distinto, tan igual.
Me gustás así, siendo vos mismo hasta cuando yo no lo soy.
Me gustás así, hablándote, contestándote, preguntándote, respondiéndote, siendo yo.
Me gustás así, porque espantás mis demonios. Porque rescatás mis mejores cosas. Porque alejás las peores. Porque me recordás viejas sensaciones que tenía guardadas en un cajón. Porque con vos soy un ser distinto que vuela alto. Porque mi sonrisa no se va cuando hablo con vos. Y desaparece cuando vos lo hacés.


Me gustás así.
Me gusto así.
Gracias. Por ser tan perfectamente imperfecto. Tan adecuado para lo que necesito. Nunca te vayas.

27 septiembre, 2013

La mariposa

Y por fin, la mariposa abrió sus alas.
Y se dió cuenta que el mundo no era tan hostil, que las esperanzas realmente son lo último que se pierde, que el mundo es más lindo desde esos nuevos ojos. Descubrió que a veces está bueno abrirse, salir, experimentar, sentir cosas nuevas. Por fin se dedicó a su felicidad y no tanto por la de otros.
La mariposa abrió sus alas y se descubrió. Jamás volverá a cerrarse, ni dejar que alguien la cierre. No va a permitir que sus sueños dejen de volar sobre sus alas, no va a darse el lujo de caer, como todos esperan que haga. Va a volar, bien alto, decidida aunque sin rumbo.
La mariposa que vivió cerrada jamás va a cerrarse. Se hartó. Va a volar, va a ser feliz. Mariposa feliz, volá. Y nunca vuelvas. Volá hacia tu destino.

Y por fin, la mariposa abrió sus alas. Se dió cuenta que el mundo no era tan hostil. Que las esperanzas son lo último que se pierde y que el mundo no es tan feo como creía, sino que lo estaba mirando desde la vista incorrecta.

23 septiembre, 2013

Extrañando

Te extraño. No puedo tocarte ni abrazarte, pero las sensaciones que mi cuerpo protagoniza me indican que te necesito igual.
O quizás no te necesite a vos, sino a alguien a quien extrañar y que me extrañe.
Qué triste es extrañar, porque significa que es algo que no tenés, que está lejos, que tenías y perdiste... o todas juntas.

Te extraño. No quiero molestarte, no quiero pesarte, pero te necesito. Necesito tus palabras, tu preocupación, tus consejos y tu ser.

Pero aunque te extrañe, no voy a hablarte. No porque no quiera, sino porque, para ser molestia de alguien más, prefiero quedarme con las ganas. Odio molestar y todos los días lo hago a diferentes personas. Odio depender, molestar, incomodar. Porque también odio que lo hagan conmigo.

Me salvás, me hacés bien.
Te extraño. Mucho. Aunque hablemos y nunca lo demuestre, tus palabras son una cálida caricia a mi autoestima. Aunque nunca te lo diga, tu forma de ser me hace vibrar las entrañas, me hace sentir cálido. Hacés que no caiga al fondo de mí mismo. Gracias. Por salvarme, por aparecer, por irte y volver. Por no hacer lo mismo que hicieron todos: venir, ver quién soy, desaparecer. Y no volver.

Te extraño y te quiero. No te vayas nunca de mí; y si te vas, intentá hacerlo sin que me de cuenta y no me lastimes.

12 septiembre, 2013

Infinitos.

¿Realmente somos seres infinitos?
Infinito es el dolor. Queremos taparlo, disimularlo, esconderlo, cambiarle el nombre. Pero el dolor es el dolor y nunca se va.

Infinita es la angustia. Esa que sentimos que nos desgarra el cuerpo desde adentro. Esa que con un simple rasguño nos hace caer al vacío de nuestro propio ser para nunca más poder dejar de caer. O quizás sí, caer hasta el final del pozo pero jamás volver a salir. Porque, seamos sinceros, no todos tocan fondo para volver a subir.

Infinitos son los recuerdos. Los momentos vividos, las experiencias, las anécdotas, los temores, los sueños, los logros.

¿Realmente somos seres infinitos?
Sí. Somos infinitos. Porque, a pesar de que la vida nos golpee y nuestra alma esté llena de dolor y angustia, también están presentes los recuerdos, los momentos, las experiencias, las anécdotas, los temores, los sueños y los logros. Los buenos y los malos. Pero allí están todos, para hacernos ver quiénes somos y por qué llegamos a esto.

Somos lo que somos gracias a nuestro pasado. Aunque también podemos ser lo que querramos ser sólo si nos lo proponemos. Nuestra oportunidad de ser quien queremos ser la tenemos frente a nuestros ojos. Pasa lentamente, como los minutos fríos de los momentos tristes, esperando a que la agarremos y la usemos. No la dejes ir, sé quien querés ser y no pierdas más tiempo llorando o buscando excusas de lo que no sos para empezar a ser quien sí deseás ser.

Somos seres infinitos. Infinitos como el dolor, la angustia, los recuerdos y como nuestra felicidad. Porque ella también es infinita si nos lo proponemos.

¿Qué hiciste hoy para estar un poquito más cerca de tu felicidad? Dale, salí, sonreí y planteate la propuesta de encontrar algo que te robe la sonrisa de golpe. Convertí tu felicidad en el infinito.

Infinitos. Así somos y así seremos hasta que nosotros decidamos dejar de serlo.

11 septiembre, 2013

the perks of being a wallflower.

"Y en ese instante te das cuenta de que no eres una historia triste. Estás vivo. 
Te pones de pie… ves las luces sobre los edificios y todo lo que hace que te asombres. Escuchas aquella canción en el coche con las personas que más quieres en el mundo y en ese instante sientes que… somos infinitos."

08 septiembre, 2013

Etapa cumplida.

Y por fin llega un momento en el que mirás hacia atrás y ves como una etapa que creías inagotable se cierra. Una etapa que contuvo muchas cosas que la hacen inolvidable, irrepetible, increíble... perfecta.

La etapa donde por primera vez le contestaste a tu mamá después que ella te gritó.
La etapa donde por primera vez fuiste al colegio sin que tus papás te fueran a buscar.
La etapa donde conociste lo duro que es el amor, lo injusto que es el mundo y lo poco que alcanza para empezar a odiarte.

Se cierra esa etapa donde todos dicen que estás en peligro constante, donde podés experimentar cosas de las cuales te arrepentirías el resto de tu vida; esa etapa donde vale más qué zapatillas tenés puestas o dónde te compraste la remera que tenés puesta y no tanto qué juguete te compraron tus papás o a qué hora te fuiste a dormir.

Se cierra una etapa que, lamentablemente, jamás vas a volver a vivir. Una etapa que te regaló muchas cosas; la construcción de la que va a ser tu personalidad de acá hasta que el cuento termine, amigos, tus mejores y peores decisiones, tus grandes errores, tus logros, tus miedos y tus mejores anécdotas.


Terminó la etapa de joda constante y de experiencias nuevas. La secundaria.