Sentado. Dejando pasar la vida. Así estaba.
La vida me consumía. Me cansaba salir al juego, prefería verlo desde un lugar escondido y seguro. Estaba cansado de pretender, de jugar a ser, de actuar, de no cambiar. Necesitaba un cambio. Un cambio radical.
Necesito un cambio que altere mi vida. Y no para seguir sentado, dejando pasar la vida, sino para empezar a jugar, a competir, a soñar.
Un huracán de cambios que venga de paseo por mi alma.
Un huracán que viene desde lejos cambiando todo a su paso. Y ahora me toca a mí.
Viene el huracán.
Me enfrento al huracán.
Él me ganó.
Soy el huracán. Me consumí. Por él.
1,2,3. ¡BUUU! Bienvenido.
Estoy pasando la vida. O quizás acompañando a otros a que puedan hacerlo.
Soy el huracán. El cambio, el giro, la diferencia.
Soy el huracán. Para siempre.
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