Acá también estoy:

10 agosto, 2013

El camino de la vocación.

Hablemos de algo que muchos no saben lo que es y es un concepto que tendrían que entender todos aquellos que trabajan o tienen dicha actividad como futuro cercano: la vocación. La vocación son nuestros sueños, nuestros anhelos, lo que nos inspira. Son la expresión de nuestros valores.

Generalmente uno asocia a la vocación con su carrera universitaria o con su trabajo. Y es una asociación errónea en la mayoría de los casos. Muchos tienen la suerte de trabajar de eso que les gusta, eso que les sale bien desde chicos, eso que siempre tuvieron el sueño hacer y hoy pueden cumplirlo.
Y muchos otros, al entrar en la vorágine del mundo adulto, en donde todo es instantáneo, donde el dinero tiene papel protagónico y donde lo único que importa es rendir bien, más allá de los deseos o gustos de cada persona, no pueden cumplir con ese sueño de dedicarse a lo que les gusta y tienen que conformarse con carreras y trabajos que generan quizás mucho dinero pero poca felicidad.

Por eso, si estás decidiendo qué estudiar, no pienses en qué te va a traer más plata o qué trabajo te va a garantizar un puesto jerárquico; pensá en cuán feliz querés vivir, en cuántos sueños querés cumplir, en qué querés contarles a tus hijos el día de mañana.

No gastes tu tiempo en justificarte diciendo que tu vocación no genera la plata que necesitarías para vivir. Porque siempre existen casos especiales, aquellas mentes brillantes, esos que parecen bañados en magia, que rompen con el promedio y son grandes en lo suyo. Ellos se guiaron por sus sueños y no por los de otros. Y su esfuerzo y reales ganas de mejorar y de ser los mejores los hicieron llegar, justamente, a eso, a ser los mejores.

Por eso, está solo en vos elegir con cuáles de estos dos testimonios creés que vas a sentirte identificado a la hora de sentarte con tus hijos o con alguien más y contarles acerca de tu vocación:

  • Realmente me hubiera gustado ser músico, siempre me gustó la música. Cuando mis dedos tocaban una guitarra mi humor tenía un cambio radical, podía pasar tardes enteras intentando componer melodías propias y tocando canciones que me gustaban. Ese hubiera sido mi sueño, pero me metí a estudiar Ingeniería Civil aunque no me gustaba y hoy gano mucha plata y soy un tipo exitoso.
  • Nunca me gustó ni la matemática ni la lengua ni la fisica ni los idiomas: Siempre tuve claro que mi fuerte era la música. Me das una guitarra y me salen cosas que ni yo sabía que podía hacer. Quizás siendo músico no gano la plata que gana un arquitecto o un ingeniero civil, pero puedo decirte que cumplí mi sueño. La música es más que un poco de sonido para mí. La música es mi vocación, es gran parte de mi vida y hoy agradezco poder decir que mi trabajo es mi vocación.


Hoy estás al borde de dos caminos. El primero te garantiza dinero, prestigio y posición, pero tenés que dejar atrás tus sueños para pasar a llamarlos frustraciones. El primer camino te lleva al éxito, sin tener en cuenta nada más que eso, el éxito. El segundo es un camino complicado, lleno de competencia y donde vas a sentir que no sobresalís, que sos un simple gris, pero cuando termine ese camino, vas a encontrar un arcoiris que te va a llenar el alma de magia, vas a poder ser lo que siempre quisiste ser y nadie te va a frenar tu camino. El segundo camino es el que te lleva hacia tu vocación.
¿En cuál caminamos?

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