Los minutos pasan y yo sigo caminando con un rumbo definido. No sé donde voy a terminar, no sé por qué estoy caminando, no sé por qué siento que no hago lo correcto y aún así sigo caminando. Creo que la vida se trata de eso, de hacer las cosas que sientas aunque pienses que no son correctas.
De repente, la carretera termina. Termina, y lo que antes era un extenso pavimento, ahora es una angosta calle de tierra que conduce a un bosque. Podía elegir volver a donde empecé, y no arriesgar mi vida en el intento de descubrir algo nuevo. Pero no quería volver. Entonces giré, miré al cielo, al horizonte y levanté la mano saludando a quién sabe qué cosa, o qué persona. Sentía que era una despedida a todos.
Pisé la calle de tierra y sabía que el juego había comenzado. El bosque era inmenso, maravilloso. Caminaba y casi no prestaba atención al camino, ¿cómo iba a poder hacerlo? Era imposible. La diversidad de árboles, plantas, flores y pájaros era increíble.
En un momento empecé a sentirme perdido, ya estaba adentro del bosque y no sabía dónde podía ir. Encontré, entre los árboles, un camino que me llevaba a lo que yo creía que era mi salvación. Desde donde estaba se veía una calle de asfalto, una cerca de madera y mucho pasto. Caminé corriendo hacia allá, rápido, fugaz y sin pensar en lo que venía. Exactamente de la misma manera en la que corrí hacia la carretera cuando empecé en esta propia búsqueda. Ya casi llego, vamos, más rápido. Las piernas me duelen de tanto correr, de tanto escapar.
Llegué a la calle. Era tan solitaria que daba miedo. Empecé a caminarla con susto, y misterio. Camino, y cada paso me debilita. La brisa de la tarde me llena de frío y me provoca un pequeño temblor. Qué tarde tan fría. Sigo sin saber dónde voy a terminar y no sé por qué decidí empezar este camino. De repente, la carretera terminó y veo a mi madre esperándome en la puerta. "Entrá, hace frío".
Y en ese momento, descubrí que la vida se trata de eso; un círculo constante en el que tenés que hacer las cosas que creés mejores, no las que creés correctas. Todos nosotros vivimos buscando nuestra carretera, nuestro bosque... nuestra salvación.
No perdés nada buscándola una vez más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario