Acá también estoy:

11 octubre, 2013

Asustado

Aparecés. Te quedás conmigo. Salvás mis peores momentos, tus palabras me salvan. Ningún lugar en el mundo es más lindo que estar en tu pecho. Estaba asustado hasta que llegaste. Espantás mis demonios, tu ser contribuye a mi locura. La locura de saber que me encanta tenerte, aunque todavía no te tengo. El solo pensar en que podría tenerte ya me calma. No me voy a poner a pensar si no te tengo, no voy a dejarle espacio a mis monstruos para que aparezcan y me carcoman el alma. Voy a pensar en que te podría tener, y en que me hacés feliz a tu manera. Soy feliz a nuestra manera. No hay mejor momento en el mundo que aquel en el que escucho tu voz. No hay mejor medicina que un abrazo tuyo. No hay mejor alegría para mí que escuchar las tuyas. Porque tus alegrías producen mis alegrías. Todo tu ser provoca un huracán de sensaciones en el mío. Y no sé por qué me siento así, quizás porque necesito cariño, a gritos, y vos me brindás a tu manera ese cariño. Quizás porque siento que sos de buena madera y es lo que busco. No hay peor distancia que la nuestra. Pero no hay mejor sensación que aquella que nace en mi cuerpo cuando, al cerrar los ojos, te pienso y te traigo conmigo.

Aparecés. 
Te quedás. 
Te quiero. 
Me salvás. 

Estaba asustado. Y hoy... no estoy asustado, nunca más.

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